Errores frecuentes al afrontar un caso penal Muchas decisiones que parecen inofensivas al inicio de un procedimiento penal pueden acabar complicando la defensa. Estos son los errores que más veo en consulta. Me encuentro habitualmente con situaciones muy parecidas cuando llega un nuevo asunto penal a despacho. Sobre todo en aquellos casos en los que no he podido intervenir desde el principio —por ejemplo, desde el momento de la detención— y el cliente ya ha tomado ciertas decisiones por su cuenta. Y esto es importante decirlo: muchas de esas decisiones se toman con la mejor intención, pero sin el asesoramiento adecuado, y pueden complicar bastante el caso. Estos son algunos de los errores que veo con más frecuencia. 1. No sentirte seguro o convencido con tu propia defensa. En primer lugar, hay que evitar dejarse asesorar por un abogado cuando estás percibiendo que no cree en ti (especialmente si sostienes tu inocencia). Una cosa es que sea un asunto claro, que tenga poco marge...
Errores frecuentes al afrontar un caso penal
Muchas decisiones que parecen inofensivas al inicio de un procedimiento penal pueden acabar complicando la defensa. Estos son los errores que más veo en consulta.
Me encuentro habitualmente con situaciones muy parecidas cuando llega un nuevo asunto penal a despacho.
Sobre todo en aquellos casos en los que no he podido intervenir desde el principio —por ejemplo, desde el momento de la detención— y el cliente ya ha tomado ciertas decisiones por su cuenta. Y esto es importante decirlo: muchas de esas decisiones se toman con la mejor intención, pero sin el asesoramiento adecuado, y pueden complicar bastante el caso.
Estos son algunos de los errores que veo con más frecuencia.
1. No sentirte seguro o convencido con tu propia defensa.
En primer lugar, hay que evitar dejarse asesorar por un abogado cuando estás percibiendo que no cree en ti (especialmente si sostienes tu inocencia). Una cosa es que sea un asunto claro, que tenga poco margen de defensa, en ese caso, se puede valorar una estrategia que no sea combativa o defensiva sino más bien enfocada a rebajar las posibles consecuencias de una codena (minimizar tanto la condena como las consecuencias económicas de la misma). Otro escenario muy distinto es si sostienes tu inocencia y tu abogado fuerza un reconocimiento de los hechos porque no está convencido de la defensa. Si percibes o intuyes esto, debes cambiar de abogado antes de dar cualquier paso (se puede optar por no declarar y hacerlo posteriormente con un abogado con el que te sientas seguro y confiado). Si realmente tu caso tiene poco margen de defensa, debes comprender los motivos por los que el profesional que te asiste lo entiende así, explicarte las pruebas que hay en tu contra, etc.
2. Hablar antes de tiempo o hablar de más.
Otro error habitual, no sólo en penal sino en cualquier conflicto extrajudicial que pueda derivar en consecuencias de índole civil, es hablar de más o antes de tiempo. Hay ocasiones en las que es preferible omitir ciertos documentos o información que puede parecer inocua en un inicio, y puede volverse en contra posteriormente.
También hay que considerar si ostentamos la calidad de investigado, acusado, testigo, etc. ya que si ostentamos la calidad de investigado tenemos el "derecho a mentir" y no ocurre lo mismo si se trata de un testigo, que debe decir la verdad, o incluso si es un testigo pero familiar directo, que puede estar dispensado de la obligación de declarar.
3. Pensar que "no es para tanto".
Esto lo veo constantemente. Asuntos que, en realidad, ni siquiera deberían haber llegado a la vía penal… acaban en condena simplemente por no haberse tomado en serio desde el principio. El hecho de que algo parezca claro —por ejemplo, cuando una persona está convencida de su inocencia— no significa que no haya que defenderlo activamente. En derecho penal, dejar que las cosas “sigan su curso” rara vez es una buena estrategia.
4. No entender las posibles consecuencias.
Estar investigado en un procedimiento, aún cuando no haya una sentencia condenatoria, tiene consecuencias, p.e. la existencia de antecedentes policiales supone causa de denegación de la nacionalidad española o incluso causar problemas al renovar tu residencia.
La mayoría de estos errores no tienen que ver con actuar de mala fe, sino con no conocer cómo funciona realmente un procedimiento penal. Y es completamente normal. Pero precisamente por eso, contar con asesoramiento desde el principio marca una gran diferencia.
